Yolanda Fernández Dice

domingo, julio 29, 2018

EN EL NOMBRE DEL PADRE...

En el nombre del Padre,
del Hijo
y del Espíritu Santo.
Ahora y siempre,
como era en un principio,
por los siglos de los siglos.
Amén...

jueves, diciembre 28, 2017

NAVIDAD

Siempre me gustó la Navidad, pero ahora siento mucho desencanto y desilusión en estas fechas.
Estos días han sido especialmente duros:
*Hay mucha escasez material de todo tipo.
*En la casa ya no está mi hijita porque la diáspora se la llevó fuera de Venezuela.
*Mis emociones han estado muy convulsas en los últimos días.
*Mis personas queridas la están pasando tan mal como nosotros por la escasez.
*Las enfermedades rondan a varias amigas y familiares y eso me da tristeza.
*Mi espacio laboral ha estado frustrante y pesado.
*La ciudad está extremadamente sucia e inhóspita.
*Siento un vacío enorme, un sinsentido que me agobia.



domingo, abril 30, 2017

Tanta gente...

Las últimas semanas han sido desquiciantes, aterradoras, confusas, inciertas...
Venezuela se ha convertido en un candelero donde la maldad se ha desbordado en contra de los ciudadanos que sólo queremos tener esperanza de un futuro mejor. El país se ha hecho imposible para la mayoría porque una minoría está aferrada al poder y lo usa para aniquilar.
No veo una solución a esta descomposición y el enfrentamiento ha dejado muchas muertes imperdonables, dolorosas, tristes, casi todos jóvenes. Muchachos y muchachas cuya vida ha sido truncada por la insensatez de unos pocos que manejan el poder para reprimir y hacer daño.
He ido a muchas marchas, he caminado por autopistas y calles, me han maltratado los gases lacrimógenos, he llorado de impotencia, me he sentido acorralada, me he sentido desesperada porque no veo una solución ni la voluntad necesaria para alcanzarla mediante la conciliación. Nos han mentido tanto que el tiempo de la conciliación parece que se agotó. 
Me siento desprotegida, abandonada, rota, desprendida...
El día 19 fui a marchar con MP y JF, nos acercamos hasta la plaza Estrella en San Bernardino. Había un buen grupo de personas con banderas y muy animadas. En esa pequeña plaza convergen seis calles. Realmente, la plaza Estrella no es una plaza, es un triángulo donde hay varios semáforos imposibles de entender que regulan la convergencia de esas seis calles. Allí estábamos, animados como todos. Cuando por una de las calles comenzó a aparecer la gente que venía de la zona de San José, todos aplaudimos. Era un buen grupo de participantes que venía a incorporarse al grupo que ya estaba en Plaza Estrella. A los pocos minutos de unirse las dos multitudes, sonaron varias detonaciones. Corrimos, gritamos, pedimos calma, nos asustamos: le dispararon en la cabeza a un joven que después murió en un centro asistencial.
Regresé a casa con MP y JF. Me sentí muy impotente, lloré, renuncié a la calma, lloré mucho, pensé en la familia de ese muchacho asesinado, me dolió el corazón de madre, me duele el alma de ciudadana venezolana. 
Todavía me duele esta herida tan grande que tengo en alguna parte de mi cuerpo, en el alma, en la sensibilidad.
Los acontecimientos no han parado, ha habido muchas manifestaciones: protestas justas para una ciudadanía a la que le han robado el futuro.
He vuelto a la calle, al asfalto, al sol...
He vuelto acompañada y sola a las calles con la certeza de lo que signfica ir sola a una manifestación en esta ciudad tan llena de miseria, descomposición y maldad.
En una de esas salidas conocí a Aura, una señora de más edad que la mía que también estaba sola en la manifestación. Con ella marché desde Altamira hasta Chacaíto, y con ella viví el terror de ser reprimidas con los asquerosos gases lacrimógenos que usan para silenciarnos. Los represores no tienen ningún tipo de piedad, disparan sus gases sin importar a quien maltratan.
Esto es una locura.
Que Dios nos mire con piedad... tanta gente que como yo sólo quiere un mejor futuro.

martes, marzo 21, 2017

Hijos de la patria...

El domingo las redes sociales amanecieron encendidas con la noticia.
Yo lo miré y no lo podía creer, todavía me cuesta mucho entender esta barbaridad: niños en situación de calle asesinaron a puñaladas a dos militares.
Dos militares francos de servicio fueron atacados y asesinados por una "pandilla" de niños de la calle...
Esto es señal inequívoca de la tremenda descomposición que estamos viviendo como país.
Es un país vencido, descompuesto, descuadernado, desmigajado... es mi país: VENEZUELA.
Y siento una tremenda impotencia que me paraliza... es el fin, esto se perdió, se fue al carajo...
Es la gota que desborda el vaso, es el futuro del país que se desintegró en el discurso ideológico de los políticos inservibles que no miran lo que está pasando y si lo miran no les importa.
En esa pandilla de niños en situación de calle probablemente estén los niños que algunas noches tocan los intercomunicadores de nuestro edificio y de otros edificios vecinos. Algunas noches, ya tarde, el intercomunicador suena insistentemente y cuando atiendo angustiada por la aparente emergencia sólo escucho las voces de los vecinos que responden en simultáneo a interlocutores infantiles que desde la acera dicen cualquier cosa y luego corren calle abajo, algunas veces piden comida. 
Los he mirado desde la ventana del balcón. Hace un par de semanas iba un grupo como de seis pequeños corriendo calle abajo, después de tocar el intercomunicador. Era un rebaño de ángeles que se le escaparon a Dios y cayeron en las manos de la "revolución bolivariana". Son las víctimas inocentes de las decisiones de obcecados gobernantes empeñados en una revolución que ha traído mucha miseria y descomposición.
Hoy la noticia del asesinato de estos dos militares me lastima el alma, por los asesinos y por los asesinados: niños y jóvenes de una patria descompuesta, desmigajada, putrefacta.
Abajo dejo un enlace para revisar algunos detalles de esta monstruosa situación en el diario "El Universal."

viernes, marzo 17, 2017

No nos desampares...

Ángel de la Guarda, no nos desampares...
La situación económica de mi país es desesperante para la mayoría de la población. Los que vivimos de nuestro trabajo estamos metidos en un callejón que parece no tener salida de manera inmediata.
La mediana calidad de vida que alguna vez disfrutamos se fue por la cañería, ya todo es tan difícil que hasta comer significa hacer un gran esfuerzo.
No me resigno a esta miseria, no me resigno a la destrucción de mi país, no me resigno a la descomposición que veo en todos los ámbitos de la realidad venezolana.
No entiendo este concepto revolucionario, ni los "beneficios" que prometió.
No entiendo que las "transformaciones del sistema" nos hayan llevado a esta infame miseria. Todo se convirtió en una mentira... enorme negocio para unos y miserable realidad para otros.
Ver a la gente registrar los desechos parte el alma y golpea la sensibilidad...
Viajar en el Metro de Caracas es sentir la mendicidad creciente en la población. En las horas de menor afluencia de pasajeros se observa todo tipo de mendigos pidiendo "lo que me puedan dar". Hoy un viejito estaba cantando y pedía "colaboración", la semana pasada una chica con dos hijitos pequeños se puso de rodillas pidiendo que la ayudaran "con lo que ustedes puedan". 
Nadie me lo ha contado, lo he visto, lo he oído, lo he sentido en el alma. 
Todos los días veo cómo la gente registra la basura que sacan de los edificios y de los locales comerciales... todo lo "comible" es un tesoro y se lo llevan. He visto a jóvenes comer directamente de las bolsas de desperdicios.
Y eso parte el alma, eso duele profundo, eso desgarra la sensibilidad...
Mi país está en malas condiciones, estamos en muy malas condiciones, estamos en terribles condiciones. 
En este video se habla de la miseria y el hambre en mi país, pero la cosa es más dura para algunos: 
http://www.noticierodigital.com/forum/viewtopic.php?t=63035
Hay otros que siguen haciendo negocios... y mamando de la teta del erario público: son la casta privilegiada de "elegidos" que maneja el Poder.

Ángel de la Guarda, no nos desampares ni de noche ni de día.

sábado, enero 21, 2017

Inés...

"En ese pueblito, hace tanto tiempo ya, entré de mano de una princesita a la iglesia, ella me marcó para toda la vida, era un sueño del que no he despertado". 

Así va a comenzar la historia de Inés, una historia que desde hace algún tiempo me está rondando la cabeza.
Después de conocer la miseria, el abuso y la humillación en su infancia, Inés se prometió volar alto y conocer el Sol.
Sus alas siempre fueron blancas, fuertes y puras.
Su pensamiento siempre fue alto, sereno y equilibrado.
Su palabra siempre fue comedida y reservada.
Pero...


"Y fueron INFELICES para siempre..."



Así terminará la historia de Inés...

martes, enero 17, 2017

ACEITE DE RICINO...

Hace algún tiempo, caminando por los montes de Cumuñucual con una persona muy querida, me mostró en sus manos unas semillas de tártago y me dijo que con ellas se elaboraba el aceite de ricino.
Me quedó la duda sobre el asunto porque siempre había creído que el aceite de ricino era un derivado de algo que se llamaba "ricino": planta o mineral.
Hoy he recordado con intensidad a esa persona.
También comprobé que, efectivamente, el aceite de ricino se elabora con las semillas de la planta que aquí en Venezuela llamamos tártago, y que tiene múltiples denominaciones.
Siempre hay espacio para los nuevos conocimientos o para desplazar los que estaban errados.
Siempre hay espacio para los recuerdos intensos... siempre.